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Discurso conmemorativo del 25 de agosto de 1825, por estudiantes practicantes del Profesorado de Historia: Sofía Salsamendi y Matías Montero

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Discurso conmemorativo del 25 de agosto de 1825, por estudiantes practicantes del Profesorado de Historia: Sofía Salsamendi y Matías Montero

Al conmemorarse un nuevo aniversario de la Declaratoria de la Independencia, compartimos el mensaje realizado por el equipo de estudiantes de profesorado de Historia, practicantes de la Escuela Técnica (UTU) Juan J. Greising de nuestra ciudad, en una actividad coordinada por la Comisión de Cultura y el Municipio de Nueva Helvecia.

Discurso conmemorativo del 25 de agosto de 1825 Un día como hoy, pero de hace 201 años, en la Villa de San Fernando de la Florida, Piedra Alta, se reunieron los representantes de los pueblos de la entonces denominada Provincia Oriental para escribir una de las páginas más importantes de nuestra historia. Para comprender su trascendencia deberíamos retroceder algunos años, hasta 1820.

La derrota del proyecto artiguista y la posterior ocupación portuguesa en la Provincia Oriental provocó la expropiación del territorio bajo el dominio de los extranjeros en 1821, otorgándole el nombre de “Provincia Cisplatina”.

En 1822, tras la independencia de Brasil, los territorios bajo el control de las fuerzas portuguesas fueron incorporados al nuevo Estado, haciendo que la Provincia Oriental cayera nuevamente en manos extranjeras.

Sin embargo, en este contexto, las aspiraciones de autonomía y soberanía no desaparecieron del ideario de los orientales, quienes mantenían el deseo de recuperar su territorio frente al dominio brasileño.

En este escenario, en 1825, ese sentir dio sus frutos con la formación de un grupo de hombres que pasaría a la historia bajo el nombre de los Treinta y Tres Orientales, encabezados por Juan Antonio Lavalleja, militar que emprendió una expedición cruzando el río Uruguay con el fin de llegar a la Provincia Oriental y restaurarla.

El 19 de abril desembarcaron en la playa de la Agraciada, dando inicio a una nueva etapa de lucha a la cual se sumaron otros orientales, generando un gran movimiento en oposición a la tiranía.

Bajo este panorama, el 25 de agosto de 1825, la Sala de Representantes proclamó las denominadas “leyes fundamentales”, expresión directa de la voluntad del pueblo oriental y pilar indispensable del proceso que culminaría con el reconocimiento de nuestra independencia. La Ley de Independencia buscaba anular todo poder extranjero que intentara controlar el territorio de la Provincia Oriental.

En este sentido, la Sala de Representantes emitió esta ley que expresa: “Se declara de hecho y de derecho, libre e independiente del rey de Portugal, del emperador del Brasil, y de cualquiera otro del universo, y con amplio poder para darse las formas que, en uso y ejercicio de su soberanía, estime conveniente”.

La Ley de Unión, con la fuerza de la voluntad colectiva, buscaba vincular el territorio oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata, decretando: “Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el territorio de Sud América, por ser libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen, manifestada con testimonios irrefragables y esfuerzos heroicos desde el primer período de la regeneración política de dichas provincias”.

Por último, la Ley de Pabellón abogaba por una identidad propia al estipular la creación de un símbolo nacional, estableciendo: “(…) Se declara por tal el que tiene admitido, compuesto de tres fajas horizontales, celeste, blanca y punzó, por ahora y hasta tanto que incorporados los diputados de esta provincia a la soberanía nacional se enarbole el reconocido por el de las Provincias Unidas del Río de la Plata a que pertenece”.

El conjunto de estas tres leyes evidenció el deseo de una población por recuperar sus facultades soberanas, autónomas e identitarias, ejerciendo nuevamente su derecho sobre el territorio oriental. Estas decisiones marcaron un punto fundamental en el proceso de construcción que, años más tarde, daría forma a la nación que hoy integramos con orgullo: la República Oriental del Uruguay.

Texto elaborado por los estudiantes practicantes del Profesorado de Historia: Sofía Salsamendi y Matías Montero. Profesora adscriptora de Historia: Jimena Gutiérrez. Audio: Profesora de Historia Bettina Bobenrieth. Escuela Técnica Juan J. Greising, Nueva Helvecia.

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