A diez años de la tragedia de Meteoro: “El dolor sigue siendo como el primer día”
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A diez años de la tragedia ocurrida en la fábrica de fuegos artificiales Meteoro, en Toledo, familiares de las víctimas realizaron una movilización pacífica para mantener viva la memoria de lo sucedido y recordar las circunstancias en las que murieron cuatro trabajadores. La explosión se produjo el 25 de octubre de 2016, cerca de las 15 horas.
En el lugar fallecieron tres jóvenes: Damián Fagián, de 20 años; John Rodríguez, de 22; y Víctor Méndez, de 27. Un cuarto trabajador, Adrián, también de 27 años, sobrevivió inicialmente, pero murió tres días después como consecuencia de las graves quemaduras sufridas.
Rosario Pérez, madre de Damián, recordó en diálogo con El Megáfono cómo se desencadenó el episodio y las dificultades que enfrentaron los trabajadores para escapar del lugar. Según relató, las salidas estaban bloqueadas y no había posibilidades de ponerse a salvo.
La puerta principal quedó cerrada tras la explosión, mientras que la salida de emergencia ubicada al fondo del establecimiento estaba asegurada desde el exterior con una reja y un candado. “Ellos no tuvieron chance de salir”, señaló Pérez, quien explicó que las familias comenzaron entonces una larga lucha para que el caso no quedara únicamente catalogado como un accidente laboral.
Años de lucha para reclamar justicia
Tras la tragedia, las familias se organizaron y comenzaron a reclamar ante la Justicia. Pérez recordó que, en un primer momento, se responsabilizaba a los propios trabajadores por lo ocurrido, lo que llevó a los familiares a insistir para que se investigaran las circunstancias del siniestro. “Fueron muchos años de lucha”, expresó.
Según indicó, cada familia contó con su abogado, pero los reclamos se llevaron adelante de manera conjunta. La entrevistada señaló que los responsables recibieron condenas que, según su recuerdo, fueron de siete años de prisión.
Sin embargo, sostuvo que el cumplimiento efectivo de esas penas fue menor y que posteriormente los condenados accedieron a otras modalidades de cumplimiento o quedaron en libertad. Más allá del proceso judicial, las familias mantienen el compromiso de recordar lo ocurrido y evitar que la tragedia quede en el olvido.
“El dolor sigue siendo como el primer día” Al recordar a su hijo, Rosario describió el impacto que la tragedia tuvo en su vida y en la de las demás familias. “Uno piensa que con el pasar de los años se va a suavizar y no, el dolor sigue siendo como el primer día”, afirmó. También relató la angustia que vivieron durante los días posteriores a la explosión.
Las familias debieron esperar hasta el 2 de noviembre para poder trasladar los restos de sus seres queridos al cementerio, en medio de los procedimientos necesarios para su identificación. A ese dolor se sumó la necesidad de salir a reclamar y golpear puertas para impulsar la investigación.
Pérez sostuvo que, pese a las dificultades, las familias entendieron que debían movilizarse para evitar que lo sucedido quedara sin consecuencias.
Una movilización para que no vuelva a ocurrir
La actividad realizada en Toledo tuvo como objetivo recordar a las cuatro víctimas y sensibilizar a la población sobre lo ocurrido en la fábrica Meteoro. Pérez explicó que los familiares continúan reuniéndose cada día 25, como parte de un compromiso sostenido a lo largo de los años. En esas instancias también entregan volantes y cuentan con el acompañamiento de vecinos y allegados.
“Que no se olvide lo que pasó ahí, para que no les pase a otros chiquilines”, expresó. A diez años de la tragedia, el reclamo de las familias continúa centrado en la memoria de los trabajadores fallecidos y en la necesidad de que hechos de estas características no vuelvan a repetirse. “Ni olvido ni perdón”, concluyó Pérez al recordar el sentido de una lucha que, para las familias, sigue vigente.
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