Rocha se prepara ante un posible El Niño muy fuerte: Umpiérrez anunció medidas preventivas y volvió a plantear el muro sobre el Cebollatí
Publicado porRocha al Día

El intendente Alejo Umpiérrez confirmó a Nueva Radio Lascano que la Intendencia ya está tomando medidas preventivas ante la posibilidad de importantes episodios de lluvias y crecidas. Según explicó, se liberaron recursos, horas de maquinaria y otros medios para fortalecer la capacidad de respuesta.
Además, Umpiérrez destacó las gestiones para avanzar en un proyecto de construcción de un muro sobre la margen este del río Cebollatí, una obra que, según señaló, podría proteger unas 300 mil hectáreas de los efectos de las inundaciones. El fenómeno El Niño ya está establecido y los escenarios actuales indican una alta probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026.
El Gobierno de Rocha comenzó a reforzar su preparación ante el escenario climático previsto para los próximos meses, en un contexto en el que el fenómeno El Niño podría alcanzar una intensidad considerable durante el último trimestre de 2026.
En diálogo con Nueva Radio Lascano, el intendente de Rocha, doctor Alejo Umpiérrez, señaló que la administración departamental ya está tomando medidas preventivas ante la posibilidad de que se registren períodos de lluvias importantes y eventuales crecidas de cursos de agua. Umpiérrez explicó que se han liberado recursos, horas de maquinaria y otros medios para fortalecer la capacidad de respuesta de la Intendencia.
La estrategia apunta a anticiparse a posibles situaciones de emergencia y no esperar a que los fenómenos meteorológicos se produzcan para comenzar a actuar.
El antecedente del Cebollatí
Uno de los puntos señalados por el intendente es la situación de la zona del río Cebollatí, donde las inundaciones representan periódicamente un riesgo para poblaciones, infraestructura y producción.
En ese sentido, Umpiérrez destacó que continúan los contactos y gestiones para avanzar en el proyecto de construcción de un muro sobre la margen este del río Cebollatí. Según explicó el jefe comunal, la obra permitiría evitar que unas 300.000 hectáreas queden afectadas por inundaciones. El proyecto no es nuevo y forma parte de un planteo que se viene realizando desde hace tiempo.
La intención, de acuerdo con Umpiérrez, es avanzar en una solución de infraestructura que permita disminuir el impacto económico de las inundaciones, particularmente sobre los productores de la zona. ¿Qué implica El Niño para Uruguay?
El Niño es la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), un fenómeno climático de escala global que se origina a partir de un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Sus efectos no son iguales en todas las regiones ni en todos los episodios.
En Uruguay y en otras zonas del sur de Sudamérica, sin embargo, los eventos de El Niño suelen estar asociados a una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales. Esto puede traducirse en crecidas de ríos y arroyos, inundaciones, tormentas y afectaciones sobre viviendas, caminos, infraestructura y servicios.
Por esa razón, el monitoreo anticipado del fenómeno permite a los organismos públicos revisar sus planes de contingencia y reforzar recursos antes de los períodos de mayor riesgo. Un escenario que se monitorea con anticipación De acuerdo con la información aportada por el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet), El Niño se encuentra establecido y su evolución es compatible con un evento de intensidad creciente.
Los escenarios actuales manejados por el organismo indican una probabilidad superior al 80% de que el fenómeno alcance una categoría muy fuerte durante el último trimestre de 2026. Esto no significa que necesariamente se produzca una determinada inundación o que todas las zonas de Rocha vayan a resultar afectadas.
La intensidad y distribución de las lluvias dependerán de la evolución del fenómeno y de otros factores atmosféricos. Pero sí representa una señal para reforzar la prevención. En Rocha, el gobierno departamental asegura haber comenzado ese trabajo mediante la disponibilidad de maquinaria, recursos y coordinación para responder ante eventuales episodios de precipitaciones importantes.
El desafío estará ahora en transformar esa preparación en capacidad efectiva de respuesta, especialmente en las zonas que históricamente han sufrido los mayores impactos de las inundaciones. Y, paralelamente, volver a poner sobre la mesa una discusión de mayor alcance: qué obras estructurales necesita el departamento para reducir, y no solamente atender, los daños provocados por las crecientes.
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