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COMERO puso cifras a la realidad oncológica y respaldó el trabajo de Camino Rosa

Publicado porRocha al Día

COMERO puso cifras a la realidad oncológica y respaldó el trabajo de Camino Rosa

La doctora Marisol Cáceres, directora técnica de COMERO Lascano, presentó durante una actividad en Lascano datos sobre la atención de pacientes oncológicos y destacó que el tratamiento no termina en el consultorio: también es necesario garantizar que las personas puedan trasladarse y completar sus tratamientos.

El cáncer forma parte de una realidad cotidiana para cientos de familias y detrás de cada diagnóstico existe una historia que muchas veces incluye tratamientos prolongados, traslados y períodos de permanencia lejos del hogar.

Durante la presentación del acuerdo entre Camino Rosa y la Fundación Peluffo Giguens, realizada en Lascano, COMERO aportó datos sobre la atención de pacientes oncológicos y puso sobre la mesa una de las dificultades que muchas veces quedan fuera de las estadísticas: cómo garantizar que una persona pueda sostener su tratamiento cuando debe trasladarse o permanecer durante semanas fuera de su localidad.

La información fue presentada por la doctora Marisol Cáceres, directora técnica de COMERO Lascano, y fue difundida por Nueva Radio Lascano.

Los números de una realidad que también alcanza a Rocha De acuerdo con los datos expuestos por Cáceres, tomando como referencia información del Registro Nacional de Cáncer correspondiente aproximadamente al período 2018-2022, en Rocha se registraban alrededor de 225 casos nuevos de cáncer por año entre los hombres y unos 189 entre las mujeres dentro de la población analizada.

En el caso de las mujeres, el cáncer de mama aparece como el tipo de cáncer más frecuente. La doctora señaló que se registran aproximadamente 41 nuevos casos de cáncer de mama por año, un dato que permite dimensionar la importancia de la prevención y, especialmente, del diagnóstico oportuno.

La detección temprana fue señalada durante la actividad como uno de los aspectos centrales sobre los que también trabaja Camino Rosa, a través de la orientación y el acompañamiento. 200 pacientes en tratamiento y 1.200 tratamientos de quimioterapia Los datos aportados por COMERO también permiten observar qué ocurre dentro del propio servicio de oncología.

Según explicó Cáceres, durante el último año considerado por la institución fueron atendidos unos 200 pacientes en tratamiento oncológico. En ese período se administraron aproximadamente 1.200 tratamientos de quimioterapia, mientras que se registraron unas 1.600 atenciones vinculadas al servicio.

La doctora señaló además que casi el 60% de los pacientes procedían de la ciudad de Rocha, mostrando que el servicio atiende a personas provenientes de distintos puntos del departamento y no solamente de Lascano. Detrás de cada uno de esos números existe un paciente, pero también una familia que debe organizar su vida alrededor de consultas, tratamientos, controles y traslados.

Un equipo interdisciplinario

Cáceres destacó además la conformación del equipo que trabaja en el área de oncología de COMERO, explicó que dicho servicio cuenta con cuatro médicos, entre ellos tres especialistas en oncología, además de personal de enfermería y un farmacéutico especializado en tratamientos quimioterápicoss complementando la  atención oncológica con un servicio de cuidados paliativos, que funciona desde 2015 y cuenta con referentes en las distintas filiales.

Actualmente, según los datos expuestos durante la actividad, existen 204 pacientes en cuidados paliativos, siendo las enfermedades oncológicas la principal causa de ingreso a este servicio.

Los derechos existen, pero hay una dificultad que permanece Uno de los puntos más relevantes de la exposición de la doctora Cáceres estuvo relacionado con los derechos y las prestaciones que contempla el sistema de salud para las personas diagnosticadas con cáncer.

Explicó que existe una normativa que establece obligaciones de los prestadores frente a estos diagnósticos, incluyendo la cobertura del diagnóstico y tratamiento, la medicación y determinadas exoneraciones vinculadas a los tratamientos de quimioterapia.

También mencionó los mecanismos mediante los cuales algunos medicamentos pueden ser financiados a través del Fondo Nacional de Recursos, así como posibles apoyos socioeconómicos del MIDES y subsidios por enfermedad del BPS, de acuerdo con las condiciones correspondientes.

Pero Cáceres puso especial énfasis en una dificultad que, según explicó, no queda resuelta por estas prestaciones: el alojamiento y el traslado durante el tratamiento. Y allí aparece uno de los puntos de conexión más importantes con el trabajo que está desarrollando Camino Rosa.

El tratamiento no puede quedar a mitad de camino Para una persona que vive en el interior, acceder al tratamiento puede significar trasladarse a otra ciudad o incluso permanecer durante semanas en Montevideo. El problema no es solamente llegar a una consulta, es poder cumplir con todo el proceso: controles, sesiones, tratamientos y seguimiento.

Durante su exposición, Cáceres planteó que el sistema necesita incorporar un eslabón más en ese proceso asistencial. La idea puede resumirse en una secuencia: diagnóstico oportuno, tratamiento oportuno y continuidad del cuidado.

Porque si una persona no cuenta con los recursos económicos o las condiciones necesarias para trasladarse o permanecer en Montevideo, existe el riesgo de que un tratamiento que comenzó correctamente no pueda completarse en las condiciones necesarias. Ese aspecto adquiere especial relevancia cuando se habla de pacientes del interior.

COMERO respaldó a Camino Rosa

En ese contexto, COMERO expresó su respaldo al trabajo que viene desarrollando Camino Rosa y su disposición a continuar articulando con la organización. La institución entiende que acompañar a los pacientes requiere algo más que la atención estrictamente médica.

También es necesario trabajar sobre las condiciones que permiten que una persona pueda sostener el tratamiento y atravesar ese período con el mayor acompañamiento posible. El planteo realizado por Cáceres durante la actividad pone en cifras una parte de la realidad.

Camino Rosa, por su parte, intenta trabajar justamente sobre aquello que muchas veces queda fuera de una historia clínica: la vida cotidiana del paciente, sus dificultades, su familia, sus recursos y las posibilidades reales que tiene para continuar adelante con el tratamiento.

Una red que busca completar el camino

El acuerdo entre Camino Rosa y la Fundación Peluffo Giguens adquiere así una dimensión todavía más concreta, si el sistema sanitario permite diagnosticar y tratar, y organizaciones como Peluffo Giguens pueden brindar alojamiento y acompañamiento en Montevideo, el desafío pasa también por conectar esos recursos con las personas que los necesitan.

Ahí aparece el papel de las organizaciones locales y de quienes conocen de cerca la realidad de cada comunidad. La información presentada por COMERO permite dimensionar el problema desde los números. El trabajo de Camino Rosa intenta ponerle rostro a esos números y acompañar a quienes, además de enfrentar una enfermedad, deben resolver cómo continuar con su vida mientras dura el tratamiento.

Porque un diagnóstico inicia un proceso médico. Pero para que ese proceso llegue hasta el final, muchas veces también hacen falta traslado, alojamiento, información, recursos, acompañamiento y una red humana capaz de sostener al paciente y a su familia.

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