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Rocha sale a buscar inversores con una apuesta diferente: naturaleza, territorio y obras para cambiar su economía

Publicado porRocha al Día

Rocha sale a buscar inversores con una apuesta diferente: naturaleza, territorio y obras para cambiar su economía

La Intendencia presentó “Tierra para visitar, vivir e invertir”, un libro bilingüe que coloca sobre la mesa oportunidades en turismo, inmobiliario, agro, forestación, energía, logística y tecnología. El argumento combina un territorio de baja densidad con más de 180 kilómetros de costa y una infraestructura que todavía tiene proyectos en desarrollo.

ROCHA | Rochaaldía

Hay una manera tradicional de vender Rocha: playas, naturaleza, lagunas, sierras, Cabo Polonio y una costa atlántica que durante décadas convirtió al departamento en uno de los principales destinos turísticos del este uruguayo. Ahora la Intendencia intenta contar otra historia. Rocha quiere ser presentada también como un territorio para invertir.

La estrategia quedó plasmada en Tierra para visitar, vivir e invertir , una publicación en español e inglés elaborada para mostrar ante potenciales inversores las características del departamento, sus sectores productivos, infraestructura, instrumentos de promoción y oportunidades de negocios.

El documento presenta un Rocha diferente al de la postal turística: menos densidad, más territorio disponible y una economía que busca diversificarse. El departamento tiene 10.551 kilómetros cuadrados y 80.710 habitantes, con una densidad de 7,6 habitantes por km², según los datos incluidos en la publicación. Es justamente esa combinación la que aparece como parte del argumento.

Mientras los grandes centros turísticos del este concentran desarrollos inmobiliarios y una intensa actividad estacional, Rocha busca posicionarse con otra propuesta: desarrollo de menor intensidad, integración con el territorio y oportunidades productivas que van mucho más allá del verano.

El territorio como activo de inversión

El libro ubica a Rocha a poco más de 80 kilómetros de Punta del Este y destaca sus más de 188 kilómetros de costa oceánica. La propuesta inmobiliaria está orientada a proyectos residenciales y turísticos de alta calidad y baja intensidad, con posibilidades para complejos habitacionales, hotelería, gastronomía y comercio. Pero la propia geografía del departamento introduce una particularidad.

El mismo paisaje que Rocha presenta como uno de sus principales activos también impone condiciones. Lagunas, sierras, costa, áreas naturales y ecosistemas protegidos obligan a pensar el desarrollo bajo determinadas reglas de ordenamiento territorial.

La publicación destaca precisamente la existencia de instrumentos de planificación para la costa atlántica, las lagunas costeras y distintas zonas del departamento, además de normativa específica para localidades como Cabo Polonio, Punta Rubia, La Esmeralda y San Antonio.

La apuesta, al menos en el papel, no es ocupar territorio indiscriminadamente, sino agregar valor sin perder aquello que hace atractivo al territorio.

Dos obras que pueden cambiar la ecuación

Hay dos proyectos de infraestructura que atraviesan buena parte del argumento de la publicación. Uno es el nuevo aeropuerto internacional de Rocha. El libro lo presenta como una infraestructura capaz de mejorar la conectividad del departamento, reducir tiempos de traslado y abrir nuevas posibilidades para el turismo y el desarrollo inmobiliario.

También incorpora a la doble vía de la Ruta 9 dentro de ese esquema de conectividad. El segundo proyecto mira hacia la producción y la logística: el dragado de la Laguna Merín y el desarrollo de una hidrovía que permitiría conectar la producción de la región con el puerto brasileño de Río Grande. La apuesta es importante porque cambia la pregunta.

No se trata solamente de cómo llegan los turistas a Rocha, sino de cómo pueden salir más eficientemente los productos que se generan en el territorio. Este componente logístico aparece asociado a la posibilidad de reducir costos y ampliar mercados. Y allí está uno de los puntos centrales del planteo de la Intendencia: convertir ubicación geográfica en ventaja competitiva.

Una puerta hacia Brasil y la región

Rocha ocupa una posición estratégica en el mapa regional. El libro incorpora referencias a las distancias con distintos centros urbanos de Uruguay, Argentina y Brasil, entre ellos Pelotas, Bagé, Porto Alegre, Buenos Aires y Montevideo. La intención es evidente: presentar al departamento no como un territorio periférico, sino como un espacio ubicado entre mercados regionales de considerable tamaño.

A eso se suma el puerto de La Paloma, que la publicación vincula especialmente con oportunidades logísticas y forestales. En el caso de la forestación, el documento plantea que la infraestructura portuaria puede permitir el traslado de madera con menores costos.

Así, aeropuerto, rutas, puerto e hidrovía empiezan a formar parte de un mismo relato: la infraestructura como condición para transformar recursos naturales y producción en actividad económica. El incentivo que aparece en letra chica, pero puede pesar mucho El libro también pone sobre la mesa herramientas concretas para quienes evalúan invertir.

Entre ellas aparecen incentivos nacionales y departamentales, además de beneficios específicos para sectores como turismo, software, energías renovables, industria láctea, olivos y vid, entre otros. La publicación sostiene además que los inversores extranjeros tienen las mismas condiciones que los nacionales en materia de incentivos, sin discriminación tributaria y con libertad para transferir utilidades al exterior.

Es una señal dirigida claramente a un lector específico: quien está mirando un mapa y comparando dónde colocar su capital. Turismo sin convertirse en otro Punta del Este En turismo, el planteo tiene una particularidad. Rocha no intenta replicar necesariamente el modelo de los grandes desarrollos inmobiliarios del este. El concepto utilizado es “alta calidad y baja intensidad”.

La estrategia apuesta a combinar costa, naturaleza, patrimonio, gastronomía, turismo rural y experiencias vinculadas al ambiente. El libro menciona la Reserva de Biosfera Bañados del Este, las áreas protegidas, la biodiversidad, la observación de aves, la llegada de ballenas y las colonias de lobos marinos, además de productos vinculados al territorio como el butiá, el cordero y la producción orgánica.

Es una propuesta que tiene una lógica económica particular: hacer de la conservación y de la identidad territorial parte del producto turístico.

El campo que busca nuevos negocios

La segunda gran pata de la estrategia está lejos de la costa. Rocha aparece en el documento como un departamento con oportunidades para ampliar actividades agropecuarias y agroindustriales. Ganadería, arroz, forestación, lechería, olivos y vid forman parte de la oferta productiva presentada a los potenciales inversores.

Uno de los capítulos pone el foco en la producción olivícola y señala la existencia de una importante cuenca de olivos, con posibilidades de expansión y plantas de elaboración orientadas principalmente a mercados externos. En el sector lácteo, la publicación identifica una actividad de menor escala dentro del contexto nacional, pero con posibilidades de crecimiento y disponibilidad de tierras con aptitud forrajera.

El mensaje es que Rocha no quiere ser solamente un departamento que recibe visitantes: también quiere producir, industrializar y exportar.

Viento, energía y territorio

La energía renovable ocupa otro lugar dentro del mapa. El libro destaca el potencial eólico de la región Este y plantea la posibilidad de nuevos proyectos vinculados a la generación de energía. Es una actividad que, por sus características, puede vincularse con otras inversiones productivas y con una creciente demanda de infraestructura energética. El atractivo vuelve a ser el territorio.

En este caso, el viento pasa de ser una característica del paisaje a convertirse en un potencial activo económico. Y una apuesta que no se ve en la postal: software Quizás uno de los elementos más interesantes del libro sea la inclusión de la economía digital. Rocha también quiere formar parte de la discusión sobre el desarrollo tecnológico.

La publicación incorpora al Centro UNITEC Rocha y una red de centros de capacitación descentralizados como parte de una estrategia destinada a generar capacidades en software y tecnología. Es un intento de ampliar el concepto de infraestructura, con el objetivo de atraer determinadas inversiones ya no alcanza solamente con una ruta, un puerto o un aeropuerto. También se necesitan personas capacitadas y conectividad.

La promesa y la prueba

El libro de la Intendencia funciona como una herramienta de promoción. Su tono es, naturalmente, el de una publicación destinada a mostrar las ventajas del departamento frente a quienes analizan oportunidades de inversión.

Y allí aparece el punto que cualquier inversor tendrá necesariamente que mirar: una parte importante de la propuesta depende de infraestructura que todavía está en proceso de desarrollo o cuyos resultados se verán en el futuro.

El aeropuerto, la conectividad vial y la eventual hidrovía forman parte de una ecuación que podría modificar los tiempos y costos de acceso a Rocha, pero la fecha, la escala y las condiciones concretas de esas obras serán determinantes. También existe una contradicción que el propio modelo de desarrollo debe administrar.

La baja densidad poblacional puede ser una ventaja para determinados proyectos, por la disponibilidad territorial y el entorno natural. Pero al mismo tiempo significa un mercado interno relativamente pequeño. Rocha tiene, por tanto, una carta singular para jugar: territorio abundante, naturaleza, producción y proximidad a grandes mercados regionales. La pregunta es cuánto de ese potencial puede transformarse en inversión concreta.

Rocha quiere pasar de destino a plataforma

La publicación deja una idea de fondo, el departamento ya no quiere ser presentado únicamente como un lugar al que se llega durante el verano. La apuesta es construir una imagen de Rocha como destino turístico, territorio productivo, plataforma logística y espacio para nuevas inversiones.

El propio libro incluye capítulos específicos sobre políticas de promoción, oportunidades inmobiliarias, turismo sostenible y obras e inversión, confirmando que la intención es presentar un mapa económico integral del departamento. De la costa al campo. Del puerto a la energía. De los olivares al software.

Rocha sale a buscar capital con una propuesta diferente: no competir solamente por cantidad de visitantes o metros cuadrados construidos, sino por territorio, naturaleza, producción y la posibilidad de que nuevas obras cambien su posición dentro del mapa económico regional.

Ahora comienza la parte más difícil de cualquier estrategia de promoción: lograr que el inversor pase de leer el libro a poner el proyecto sobre el territorio.

Esta nota es de Rocha al Día. Verla en su sitio original apoya al medio que la publicó.

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