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Agosto Álvarez, el hombre que desafió al mar para salvar 16 vidas y cuya historia Rocha busca mantener viva

Publicado porRocha al Día

Agosto Álvarez, el hombre que desafió al mar para salvar 16 vidas y cuya historia Rocha busca mantener viva

A 65 años del naufragio del carguero Francisco Rocco, Aguas Dulces volvió a rendir homenaje a su héroe. El reconocimiento, impulsado por el edil Dardo Techera, recuperó una historia de coraje y solidaridad. El exintendente Irineu Riet Correa, que conoció a Álvarez y fue su amigo, recordó su sencillez, el homenaje que recibió en vida y la vivienda que se gestionó para él.

Hay historias que el paso del tiempo no debería borrar. Historias que nacieron frente al mar, en medio de una tragedia, y que merecen seguir siendo contadas para que las nuevas generaciones comprendan quiénes fueron las personas que dejaron una huella profunda en su comunidad.

En Aguas Dulces, una de esas historias tiene nombre y apellido: Agosto Álvarez, el funcionario policial que el 4 de octubre de 1961 arriesgó su vida para rescatar a los 16 tripulantes del carguero argentino Francisco Rocco , que naufragó frente a la costa en medio de un temporal. Al cumplirse 65 años de aquella hazaña, se realizó un nuevo homenaje para mantener viva su memoria.

La iniciativa, promovida por el edil departamental Dardo Techera, permitió recuperar el reconocimiento a un hombre cuya actuación trascendió su época y forma parte de la identidad de Aguas Dulces y de la comunidad de Castillos.

La actividad se desarrolló en el marco del Mes del Patrimonio y contó con la presencia del intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, autoridades departamentales y locales, representantes de la Policía y alumnos de la Escuela N.º 65, que lleva el nombre de Agosto Álvarez.

Un rescate que quedó marcado en la historia

El Francisco Rocco transportaba madera cuando naufragó frente a las costas de Aguas Dulces. El mar embravecido, las olas y los troncos que flotaban alrededor de la embarcación convertían la situación en una escena de enorme peligro. En medio de la incertidumbre, Agosto Álvarez se lanzó al agua y comenzó a rescatar a los tripulantes, uno por uno, nadando repetidamente entre la embarcación y la costa.

Según recordó el intendente Alejo Umpiérrez, el policía recorrió más de 400 metros en cada trayecto, enfrentándose a las condiciones adversas del mar y a las maderas que se desplazaban con el oleaje. La dimensión de aquella hazaña se comprende mejor al conocer al hombre que la protagonizó.

Álvarez era un funcionario policial, pero también un hombre ligado profundamente a la vida costera, conocedor del mar y de sus riesgos. Su valentía quedó asociada para siempre a aquella jornada en la que 16 personas dependieron de la decisión de alguien dispuesto a poner su propia vida en peligro para salvar las de los demás.

Umpiérrez evocó una frase del escritor Jorge Luis Borges para referirse a esos momentos que terminan definiendo una vida. En el caso de Álvarez, aquel rescate se convirtió en el episodio que lo proyectó como una figura emblemática de la zona.

Irineu Riet Correa recordó al hombre detrás del héroe En diálogo con la periodista Grazziella Fernández, de Difusora Rochense, el exintendente de Rocha Irineu Riet Correa aportó un testimonio personal sobre la vida de Agosto Álvarez y los reconocimientos que recibió antes de su fallecimiento.

Correa contó que tuvo la oportunidad de conocerlo, entablar una amistad y conversar con él sobre el naufragio, la pesca y la vida en la costa. Lo describió como un hombre humilde, serio y sencillo, con grandes condiciones para nadar y una estrecha relación con el mar.

Antes de desempeñarse como policía, Álvarez había sido parte de esa cultura costera en la que la pesca y el conocimiento del océano eran fundamentales para la vida cotidiana. El exintendente también recordó que tenía apenas 16 años cuando ocurrió el naufragio.

Aunque vivió el episodio a la distancia, años después pudo conocer más de cerca la historia a través de los relatos de los vecinos y de sus conversaciones con el propio protagonista. Su testimonio permite comprender que el héroe de Aguas Dulces no fue solamente el hombre que protagonizó un rescate extraordinario.

También fue un vecino que atravesó las dificultades de la vida cotidiana y que, con el paso de los años, necesitó el apoyo de su comunidad. Un homenaje en vida y una vivienda para terminar sus días Irineu Riet Correa recordó que, durante su gestión al frente de la Intendencia de Rocha, se realizó un homenaje a Álvarez, que en aquel momento ya estaba jubilado.

En aquella oportunidad se instaló una escultura elaborada por un artesano de Aguas Dulces y se colocó una placa recordatoria. La obra representaba una mano que emergía del agua, en una imagen que evocaba el pedido de auxilio de quienes se encontraban en peligro.

Riet Correa recordó el sentido que le atribuyó a aquella representación: la mano que había buscado ayuda en medio del naufragio había encontrado la de Agosto Álvarez para salvarse. Pero, años después, el propio Álvarez también necesitaba una mano solidaria. A partir de esa realidad, se impulsó la idea de proporcionarle una vivienda.

Según relató el exintendente, la propuesta contó con el apoyo de la Junta Local de Castillos y de ciudadanos de la zona, que compartieron la necesidad de que aquel hombre pudiera terminar sus días en una casa propia.

El recuerdo introduce una dimensión que no siempre aparece cuando se habla de los grandes héroes: la distancia entre el reconocimiento público y las dificultades que una persona puede atravesar durante su vida. La hazaña de 1961 había quedado grabada en la memoria de muchos, pero Álvarez también necesitó de la solidaridad de sus vecinos cuando las circunstancias fueron otras.

Una memoria que debió reconstruirse

El reconocimiento a Agosto Álvarez no comenzó con el acto realizado por los 65 años del naufragio. Riet Correa recordó que, a comienzos de la década de 1990, se impulsó un homenaje en una plazoleta de Aguas Dulces, donde se colocaron la escultura y una placa. Años después, esos elementos desaparecieron.

El exintendente señaló que la escultura original no pudo ser recuperada, aunque sí se encontró la placa que había sido instalada en aquella oportunidad. En ese contexto, destacó el trabajo realizado por el edil Dardo Techera para retomar la iniciativa, conseguir respaldo institucional y promover la reconstrucción del espacio de homenaje.

El nuevo reconocimiento permitió reinstalar la memoria de Álvarez mediante un monolito, placas y una imagen del héroe, en una instancia que reunió a autoridades y vecinos en torno a una historia compartida. La intervención no se limita a recuperar un elemento físico.

También plantea una pregunta sobre la manera en que una comunidad preserva su patrimonio: qué historias decide recordar, cómo las transmite y qué hace para evitar que el paso del tiempo termine borrándolas. La importancia de contar la historia a las nuevas generaciones Durante el homenaje, la presencia de los alumnos y abanderados de la Escuela N.º 65 tuvo un significado especial.

El centro educativo lleva oficialmente el nombre de Agosto Álvarez, una forma de mantener su legado presente en la vida cotidiana de la localidad.

Sin embargo, tanto las palabras del intendente como el testimonio de Correa pusieron sobre la mesa una realidad: todavía hay personas que desconocen los detalles de aquella hazaña, incluso en la propia zona. El exintendente señaló que los tiempos actuales, marcados por la inmediatez y las preocupaciones cotidianas, muchas veces dejan poco espacio para recordar acontecimientos que forman parte de la identidad local.

También destacó el valor de los relatos y las investigaciones que ayudaron a reconstruir la historia de la región. Entre ellos, recordó el trabajo del profesor Jesús Perdomo, que contribuyó a documentar episodios y personajes vinculados a la identidad de Castillos y sus alrededores.

Para Correa, el caso de Agosto Álvarez representa un motivo de orgullo para la comunidad castillense: un hombre de su tierra que actuó con valentía y humanidad cuando otros necesitaban ayuda. El intendente Alejo Umpiérrez, por su parte, vinculó la hazaña con el espíritu de servicio de la Policía, destacando la entrega de quienes arriesgan su seguridad para proteger a los demás.

Mucho más que una placa

El homenaje realizado en Aguas Dulces vuelve a poner en primer plano una historia que merece permanecer en la memoria colectiva de Rocha. Agosto Álvarez no quedó en el recuerdo por un discurso ni por un cargo, sino por una decisión tomada en medio de una tragedia. Frente al mar embravecido, se lanzó al agua y ayudó a que 16 tripulantes regresaran con vida a la costa.

Décadas después, el desafío es otro: que esa historia no quede reducida a una fecha conmemorativa o a un nombre escrito en una placa. La iniciativa de Dardo Techera permitió recuperar un espacio de reconocimiento, mientras que el testimonio de Irineu Riet Correa aportó recuerdos personales que ayudan a conocer al hombre detrás de la hazaña.

Porque preservar el patrimonio también significa rescatar las historias de quienes, sin buscar protagonismo, hicieron algo extraordinario por los demás. Y en Aguas Dulces, el nombre de Agosto Álvarez sigue recordando que, en ocasiones, un acto de coraje puede salvar vidas y convertirse en una parte imborrable de la identidad de todo un pueblo. En fotos : Junto a Riet Correa. Teresa Álvarez y el propio Agosto Álvarez. Junto al intendente Umpiérrez el jefe de Policia de Rocha Claudio Pereyra.

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