Tobías Figueroa anotó un doblete para el pionero; además, fue postergado el partido entre Rentistas y Plaza Colonia, ya que se pasó mal el horario a la Policía y la ambulancia. Albion le ganó a Progreso 2-1 con un gol de Tobías Figueroa a los 94.20, después de que Kevin Fontes diera cuatro minutos de adición. Sobre el tiempo cumplido, la pelota se fue al tiro de esquina, el juez permitió tirarlo, con criterio, y de esa jugada llegó el festejado tanto del triunfo para el pionero. El delantero le ganó al peruano Marco Saravia, el golero Lautaro Fernández salió mal y el arg... Continuar leyendo...
Estuvo en las divisiones juveniles del club de La Teja y luego en la temporada 2025 lo comandó técnicamente en la máxima categoría a lo largo de 15 encuentros.
El túnel que hizo historia
(Segunda parte)
Jennifer Cassarino
El caso policial conmocionó a la comunidad de aquel entonces y, tres décadas después, continúa siendo uno de los episodios más recordados de Los Cerrillos. Durante este mes, HOY CANELONES viene recogiendo, a través de distintas voces, el recuerdo del robo a la sucursal del Banco República que perpetró el conserje Jorge Fabián Sánchez Silva. En esta oportunidad, dialogamos con Martín Britos, nieto del hombre que vio por última vez a Sánchez antes de descubrirse el robo.
Días atrás, Los Cerrillos celebró sus 130 años de historia. Treinta de ellos quedaron marcados por uno de los hechos policiales más recordados del departamento: el robo al Banco República de la localidad. Martín Britos es el propietario de Plaza Bar, uno de los bares que ha generado historia en la “ciudad pueblo” de Los Cerrillos. En 1996, el negocio pertenecía a su abuelo, Aníbal Britos, quien terminó siendo una pieza clave, aunque de formar involuntaria, en la fuga de Jorge Sánchez. Fue Aníbal quien trasladó en su vehículo particular al autor del hecho hasta Progreso, junto a una bolsa de arpillera que, según siempre contó, no daba indicios de contener el dinero sustraído.
Martín Britos es el propietario de Plaza Bar. En 1996, el negocio pertenecía a su abuelo, Aníbal Britos, quien terminó siendo una pieza clave, aunque de formar involuntaria, en la fuga de Jorge Sánchez. Foto: Canelones Cultura.
De película
Martín tenía entonces 17 años y pasaba buena parte de sus días en el bar. Su hermano mayor ayudaba a atender el mostrador y él fue testigo de aquellos momentos que, tres décadas después, recuerda con claridad.
Aníbal Britos fue una pieza clave dentro de los movimientos que realizó Sánchez el día en que se descubrió el robo. “Sánchez debía dinero en el bar y esa mañana del lunes 5 de agosto pagó la cuenta”, recordó Martín. Además, relató que “después de tomarse una, pidió un taxi para ir a Progreso. El taxi lo manejaba mi padre, pero no estaba en la vuelta, entonces mi abuelo le dijo que lo llevaba y mi hermano quedó atendiendo”. Según el relato familiar, antes de partir Sánchez le pidió a Aníbal que pasara por el fondo del Banco y lo esperara allí. “Cuando llegó le pidió que abriera la valija y colocó una bolsa de arpillera blanca. Mi abuelo siempre contaba que, por el tamaño de la bolsa, nunca imaginó que pudiera haber tanta plata ahí dentro”.
Jorge Sánchez durante una entrevista con el diario La República. Foto: lr21.com.uy.
El viaje transcurrió con total normalidad. “Mi abuelo siempre decía que fueron conversando como siempre. A los dos les gustaba tomar y, cuando llegaron a Progreso, le dijo para entrar a un bar a tomar una. Pero Sánchez le respondió: ‘No, no, Aníbal, que ando medio apurado. Dejame acá’”. Martín contó que su abuelo lo dejó a la altura del kilómetro 30 de la Ruta 5. Se despidieron como tantas otras veces y nunca volvieron a verse.
“Cerca del mediodía mi abuelo volvió a Los Cerrillos y dos o tres patrulleros lo encerraron. No entendía nada”, recordó. El hombre fue trasladado a declarar y comenzó una intensa investigación hasta conocerse quién había sido el autor del robo. Ese mismo 5 de agosto, ya en horas de la tarde, Jorge Sánchez llamó a la Policía para entregarse. “Él dijo que se entregaba si lo iba a buscar Elsa Mundín, la jueza de Los Cerrillos. Lo trajeron para acá. Yo era un gurí y andaba con mis amigos en la vuelta. Me acuerdo de verlo salir del juzgado. Estaba lleno de cámaras”, relató Martín.
Fue Aníbal quien trasladó en su vehículo particular al autor del hecho hasta Progreso, junto a una bolsa de arpillera que, según siempre contó, no daba indicios de contener el dinero sustraído.
Sin maldad
Hasta hoy se desconoce qué hizo Sánchez desde que descendió del vehículo en Progreso hasta el momento de su entrega. Solo quedaron versiones y anécdotas que nunca pudieron confirmarse, al igual que el destino final del dinero robado.
Consultado sobre cómo vivió el pueblo la noticia de que el responsable del robo había sido un vecino de toda la vida, Martín fue contundente. “Acá se piensa que Sánchez no era un tipo malo, no le robó a la gente, le robó al Estado. Lo que hizo no estuvo tan mal porque la plata nunca apareció. No sabemos qué pasó con ese dinero”, afirmó. También destacó el ingenio con el que Sánchez preparó el golpe. “Nadie se dio cuenta del túnel que estaba construyendo. Hemos hablado con gente muy allegada a él, que iba seguido a su casa, y ninguno sospechó nada. Fue muy astuto”, concluyó diciendo.